El emblemático edificio del Club de la Unión, ubicado en pleno centro de Santiago, podría dar un vuelco total en su historia para evitar su quiebra definitiva. Actualmente, un grupo de inversionistas y actores del rubro gastronómico discute de manera reservada una propuesta para vender el inmueble y reconvertirlo en un espacio mixto, similar al concepto del Mercado Urbano Tobalaba (MUT), integrándose a la renovación urbanística del sector junto a la nueva Bolsa de Comercio.
La idea central sobre la mesa consiste en destinar los primeros tres niveles del palacio a locales comerciales, restaurantes y zonas de eventos, mientras que los pisos superiores se mantendrían como un club social de carácter moderno y menos restrictivo. Voces del mundo inmobiliario recalcan que el proyecto exigirá una profunda restauración patrimonial, dejando atrás normativas anacrónicas —como la obligatoriedad de usar corbata— para conectar mejor con la ciudadanía y los nuevos tiempos.
Esta movida ocurre en medio de una compleja crisis financiera que arrastra la institución fundada en 1864, con deudas millonarias que superan los mil millones de pesos en compromisos laborales y acreedores. Además, la iniciativa coincide con la urgencia de potenciar a Santiago como un destino culinario y vitivinícola global, aprovechando el valor histórico de sus salones y las valiosas obras de arte que resguarda en su interior.

