Un duro proceso judicial llevan adelante los parientes de Gabriel, un menor de edad oriundo de la zona sur que perdió la vida luego de presentar fuertes dolores de cabeza y vómitos constantes. En su momento, los centros de salud a los que asistió descartaron gravedad en su cuadro clínico, rotulando la afección como una simple complicación estomacal e incluso un resfrío común, por lo que determinaron su alta médica en repetidas oportunidades.
A pesar de las insistentes alertas de sus padres sobre el evidente desmejoramiento en la salud del niño, quien llegó a desmayarse en el trayecto hacia el hospital base, los equipos médicos no advirtieron el riesgo vital. Horas más tarde, tras un nuevo colapso y demoras en la disponibilidad de ambulancias para un traslado urgente, el menor sufrió un paro cardiorrespiratorio en plena ruta hacia el recinto clínico definitivo, donde pese a los esfuerzos médicos no lograron revertir su condición.
Los peritajes forenses posteriores determinaron que la causa del deceso estuvo vinculada a un derrame cerebral originado por una condición congénita no detectada a tiempo. Ante esto, la familia decidió impulsar una querella criminal con la asesoría de un reconocido neurólogo infantil, apuntando directamente a las falencias administrativas y profesionales tanto del municipio local como de los organismos de salud involucrados en la atención del infante.

