Tras años de sequía en la zona, la Región del Biobío vuelve a enfrentarse a temporales intensos que dejan en evidencia la falta de costumbre frente a lluvias abundantes. Los recientes eventos climáticos, impulsados por fenómenos globales, han obligado tanto a las autoridades como a la comunidad a redoblar los resguardos para evitar mayores emergencias materiales o personales.
Frente a este nuevo pronóstico, habitantes de comunas costeras como Tomé han optado por aplicar medidas tradicionales de resguardo, asegurando techos, juntando provisiones y preparando alimentos abrigados para pasar el temporal en casa. Estas acciones reflejan cómo la ciudadanía ha ido adaptándose preventivamente a la fuerza de los vientos y las precipitaciones anunciadas para las próximas horas.
Por su parte, el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) alertó que el mayor peligro se concentra en las zonas cordilleranas y en los miles de puntos críticos catastrados en la región. Se espera la caída de gran cantidad de agua en la alta cordillera, lo que mantiene activos los protocolos por posibles desbordes y deslizamientos de tierra.
Finalmente, las autoridades reiteraron el llamado a seguir atentamente las instrucciones oficiales y mantener el autocuidado en cada vecindario. La combinación entre una respuesta estatal oportuna y la precaución familiar será fundamental para enfrentar estos episodios climáticos extremos.

