Lo que hace diez años era un producto exclusivo y difícil de encontrar en el país, hoy se transformó en un mercado robusto y lleno de alternativas. La llegada de nuevos locatarios y el aumento en la exigencia de los comensales impulsaron una mejora notable en la calidad general de la oferta gastronómica local.
El punto de inflexión llegó recientemente, tras la consagración internacional de tres conocidos exponentes criollos: Allería, Raffaella y Brunapoli. Estos establecimientos lograron ubicarse dentro del prestigioso centenar de las mejores pizzerías a nivel mundial, un reconocimiento que valida el profesionalismo del rubro.
Este hito demuestra que la movida culinaria nacional ya superó la etapa de experimentación. Con un público cada vez más instruido en los secretos de la masa madre y los ingredientes importados, el sector proyecta seguir expandiéndose en el corto plazo.




