Parece una escena sacada de una película de espías, pero expertos en tecnología acaban de comprobar que es completamente real. Un grupo de académicos descubrió un método bautizado como InjectEave, el cual permite capturar el audio de audífonos inalámbricos utilizando ondas de radiofrecuencia y herramientas electrónicas de bajo costo que cualquier persona puede adquirir en el comercio.
El sistema aprovecha las pequeñas emisiones electromagnéticas involuntarias que generan estos aparatos. Al disparar una señal hacia el dispositivo objetivo, los atacantes logran amplificar el sonido filtrado, pudiendo escuchar conversaciones claras a una distancia de hasta treinta metros, incluso a través de muros y tabiques.
Durante las pruebas, los especialistas comprobaron que esta vulnerabilidad afecta a múltiples marcas comerciales de renombre. Además, advirtieron que el problema no se limita a los audífonos, ya que otros objetos cotidianos como lámparas o ventiladores inteligentes también filtran datos sobre las rutinas del hogar.
Como la falla ocurre directamente en los circuitos analógicos de los aparatos, las tradicionales medidas de seguridad digital y el cifrado resultan inútiles contra esta técnica. Por ahora, se trata de una investigación académica, pero pone sobre la mesa una compleja interrogante sobre la privacidad de los dispositivos que nos rodean.



