A sus 67 años, Carlos Peña ha comenzado a transmitir internamente la necesidad de buscar alternativas para su sucesión en la Universidad Diego Portales, buscando dar una señal de renovación institucional de cara al año 2027. Su figura ha estado fuertemente ligada al desarrollo de este plantel privado desde sus inicios, asumiendo la rectoría en 2007 tras una profunda crisis directiva y consolidándose como una de las voces liberales más influyentes del debate nacional a través de sus habituales columnas dominicales.
La historia del abogado está marcada por diversos contrastes ideológicos y personales. Creció en el centro de Santiago en el seno de un hogar con fuerte raigambre socialista, vivió el impacto del golpe de Estado durante su adolescencia y posteriormente ingresó a estudiar Derecho en la Pontificia Universidad Católica. En dicha facultad, a pesar de declararse ateo y de izquierda, destacó académicamente y asistió a los cursos de destacados referentes de derecha como Jaime Guzmán, enfrentando su etapa universitaria como un permanente desafío intelectual que combinó con simpatías hacia movimientos opositores a la dictadura.
Además de su labor académica y su rol como crítico habitual del poder político —lo que a menudo le ha valido roces con diversas administraciones de centroizquierda y centroderecha—, Peña ha desarrollado una lucrativa faceta como asesor y experto en litigios complejos para grandes empresas. Recientemente, el rector ha ampliado su labor hacia la representación directa en tribunales, sumando a su tradicional perfil de columnista y formador de opinión un activo protagonismo en el mundo corporativo y legal chileno.

