El cruce verbal y físico ocurrido en el terreno de juego entre el referí Héctor Jona y el volante acerero Kevin Altez continúa en el centro de la polémica. En su informe arbitral, el juez consignó que el futbolista tuvo una reacción agresiva e intimidatoria, lo que podría costarle una sanción que va de cuatro a diez encuentros.
Sin embargo, desde el club de la usina salieron al paso asegurando que existió provocación por parte del encargado impartir justicia. Según detalló el propio Jona en su reporte, el roce se originó cuando le explicó al jugador los motivos para frenar las acciones con el fin de resguardar a un compañero lesionado, momento en el cual el deportista habría respondido con un amago de cabezazo.
Frente a esta situación, voces con experiencia en el referato nacional, como el exsilbante Carlos Echeverría, cuestionaron el procedimiento del juez central. A su juicio, los encargados de dirigir los encuentros deben mantener la calma ante escenarios complejos y actuar como mediadores, recordando que en su formación se incluye manejo psicológico para evitar este tipo de roces innecesarios.
Por último, la actuación de Jona también es evaluada por los organismos correspondientes, ya que arriesga posibles medidas disciplinarias por perder la compostura, adoptar una postura desafiante y vulnerar los protocolos establecidos para manejar situaciones de alta tensión en la cancha.

