El reciente incremento en los gravámenes aplicado por la administración estadounidense hacia los productos locales ha generado un clima de inquietud en el rubro vitivinícola. Si bien la medida ya se rumoreaba en los pasillos de la industria, el hecho de que competidores directos como Argentina queden en una posición más favorable añade presión a un momento comercial ya de por sí complejo a nivel internacional.
Aurelio Montes, referente de la viña homónima, apuntó que la baja generalizada en la ingesta de alcohol a lo largo del planeta afecta a todos los segmentos etarios, golpeando con más fuerza a los productores más chicos. Para su empresa, la salida ha sido apostar por la diversificación global, priorizando botellas de alta gama y reforzando la trayectoria construida durante años para mantener la fidelidad de la clientela norteamericana.
Respecto al histórico vínculo comercial entre ambas naciones, desde el sector admiten un dejo de amargura al no recibir consideraciones especiales pese al Tratado de Libre Comercio vigente. Sin embargo, los productores locales enfatizan que toca barajar de nuevo, ajustar las tarifas junto a los importadores y evitar caer en el pánico mientras se evalúa el verdadero alcance de la medida en el corto plazo.

