El presidente estadounidense, Donald Trump, confirmó la concreción de un pacto de defensa junto a Groenlandia y Dinamarca que fijará una presencia militar permanente en la zona ártica. El documento, que será rubricado durante la próxima Asamblea General de la ONU en Nueva York, todavía debe pasar por el visto bueno de los congresos locales antes de entrar en vigencia.
Aunque el texto completo aún no se libera a la opinión pública, trasciende que la iniciativa bloquea de manera tajante la llegada o inversión de potencias consideradas hostiles para Washington, como Rusia y China. Asimismo, otorga facultades amplias a la superpotencia norteamericana para sobrevolar el sector, ampliar sus actuales instalaciones castrenses y resguardar la zona, incluso si la isla logra su independencia en el futuro.
Por su parte, los líderes de Dinamarca y Groenlandia valoraron el entendimiento, destacando que resguarda la estabilidad regional y respeta la soberanía local. Este giro ocurre tras meses de alta tensión internacional, marcados por las polémicas declaraciones del mandatario republicano sobre la posibilidad de anexar el territorio, un escenario que encendió las alarmas dentro de la OTAN.
El interés por este territorio ártico, el más extenso del planeta, se disparó debido al derretimiento de los hielos polares, que facilita la apertura de nuevas rutas comerciales y destraba el acceso a valiosos minerales. Con este movimiento, la administración norteamericana se adelanta a las jugadas de Moscú y Pekín en el tablero geopolítico del norte.




