Todo comenzó en 2022 cuando Marjorie Zamorano, instalada en la capital peruana, decidió organizar una pequeña junta dieciochera para calmar la nostalgia y compartir platos típicos con conocidos locales. Tras recibir el visto bueno y apoyo logístico del consulado chileno, se lanzó a convocar a residentes nacionales a través de redes sociales, logrando levantar una modesta feria con apenas una docena de stands que superó todas las expectativas de asistencia en su primera versión.
Con los años, la iniciativa comunitaria creció de forma exponencial hasta superar las tres mil personas en su reciente edición de septiembre de 2026. La gastronomía se transformó en el gran imán del evento, atrayendo no solo a la diáspora nacional, sino también a un público peruano que ya representa una parte importante de los asistentes, consolidando un ambiente de hermandad binacional.
El éxito del proyecto motivó a su creadora a profesionalizarse en la producción de eventos y abrir nuevas rutas. Ante la llegada de visitantes desde distintas ciudades del interior peruano, la organización ya evalúa llevar pequeños formatos de la feria a otras zonas del país, apostando incluso por buscar un récord mundial que certifique esta celebración como la más convocante de chilenos fuera de las fronteras.




