En una reciente conversación con un medio británico, el ciudadano alemán Christian Brueckner confirmó que se encontraba muy cerca del departamento donde vacacionaba la familia McCann en el año 2007. El individuo detalló que en ese momento operaba como traficante de sustancias ilícitas en la zona y que incluso logró eludir varios cordones policiales que se desplegaron tras la alerta de desaparición.
El sujeto, que recobró su libertad a fines del año pasado tras cumplir una sentencia por otro delito sexual, aseguró que guardó silencio durante años por temor a que las autoridades le fabricaran pruebas en su contra. Pese a ser apuntado como el principal responsable por la fiscalía alemana desde 2020, la justicia de ese país jamás le ha presentado cargos formales vinculados directamente a este caso.
Paralelamente, antecedentes de la prensa internacional indican que el hombre estaría escribiendo un libro autobiográfico para limpiar su imagen y generar ingresos, debido a las dificultades que ha tenido para conseguir empleo tras abandonar la cárcel. Por su parte, la policía germana avanza en nuevas indagatorias por delitos de índole sexual con la esperanza de cimentar un camino para procesarlo eventualmente por el emblemático caso.




