La icónica escultura del prócer de la Guerra del Pacífico volvió a ocupar su tradicional ubicación en el centro de Santiago, marcando un hito en la recuperación de los espacios públicos capitalinos. Cabe recordar que el monumento debió ser sacado de su sitio original tras los graves destrozos y ataques que recibió durante las movilizaciones del año 2019, lo que motivó un largo y costoso proceso de restauración a cargo de especialistas.
La reposición de la figura militar ha generado diversas reacciones en el ámbito político y ciudadano. Mientras algunos sectores defienden la medida como un acto de reparación histórica y de defensa de los símbolos patrios, otros han manifestado temor ante posibles nuevos ataques debido a la vulnerabilidad del sector, el cual también fue objeto de remodelaciones viales recientes.
Autoridades y analistas coinciden en que este hecho pone a prueba la capacidad del país para resguardar su patrimonio frente a actos vandálicos. Pese a los resquemores iniciales, la estatua ya se encuentra nuevamente en su sitio, exigiendo un resguardo policial permanente para evitar que se repitan los episodios de violencia del pasado.




