Un nuevo escenario comercial enfrenta nuestro país en el mercado estadounidense, luego de que la Oficina del Representante Comercial de EE.UU. determinara un incremento del 12,5% en los aranceles para diversos productos chilenos. Esta medida punitiva se concretó tras las presentaciones realizadas en Washington por los directivos de dos corporaciones no gubernamentales del país, quienes expusieron supuestas irregularidades en las condiciones de empleo dentro del rubro frutícola y la industria del salmón.
La comitiva nacional que viajó a exponer ante las autoridades norteamericanas estuvo integrada por Juan Carlos Cárdenas, cabeza visible de la entidad ambientalista Ecocéanos, y Carolina Rudnick, abogada al mando de la Fundación Libera. Mientras el primero cuestiona fuertemente el modelo acuícola nacional desde hace décadas, la segunda ha estado involucrada en polémicas judiciales en la Región del Maule a raíz de querellas por supuesta trata de personas que finalmente fueron desestimadas por los tribunales debido a la ausencia de antecedentes sólidos.
Como consecuencia directa de estas denuncias, el gravamen comenzó a aplicarse de inmediato a sectores clave para las exportaciones chilenas, afectando directamente al envío de frutas frescas como uvas y arándanos, además de la industria salmonera, la industria forestal y los vinos nacionales. Cabe destacar que la potencia del norte se posiciona como el segundo socio comercial más importante para Chile a nivel global, generando preocupación en los gremios productivos locales por el impacto que este sobrecosto aduanero pueda generar en la economía nacional.

