Los trabajos de mejoramiento en la tradicional Plaza Perú sumaron un nuevo traspié luego de que el municipio confirmara que solicitó a la Subdere una prórroga de 45 días. Con esto, la fecha tope para finalizar las faenas —a cargo de la constructora Tromen y que presentan un 80% de avance— se trasladó hasta mediados de septiembre, transformándose en la última oportunidad para entregar el proyecto.
Frente a este escenario de demoras que ya se extiende por más de un año, la alcaldía anunció que liberará a los locatarios del pago por el uso de bienes nacionales y derechos de publicidad. Pese a la medida, desde el gremio gastronómico manifestaron su descontento, calificando el alivio tributario como insuficiente para amortiguar el impacto financiero que han sufrido los negocios locales.
Tomás Acuña, vicepresidente de los locatarios, enfatizó que las mermas en las ventas superan con creces el costo total de la iniciativa, estimada en cerca de 1.300 millones de pesos. Asimismo, el representante gremial cuestionó la falta de medidas adicionales de apoyo, señalando que se echa de menos una mayor presencia de guardias y mejor iluminación en el sector mientras persistan las obras.
Por su parte, desde la Subsecretaría de Desarrollo Regional en el Biobío indicaron que están a la espera de los papeles oficiales para estudiar la petición de alargue. Mientras tanto, los locatarios exigieron que el municipio fiscalice de manera estricta a la empresa para asegurar que los plazos se cumplan esta vez y la intervención llegue por fin a buen puerto.

