La reciente fijación de un gravamen del 12,5% por parte del gobierno norteamericano a los envíos nacionales desató una ola de reacciones en el empresariado criollo. Diversas organizaciones gremiales calificaron la resolución como un obstáculo para el comercio exterior, asegurando que la decisión introduce un escenario de alta inestabilidad para las empresas y los puestos laborales en las regiones.
Desde la Confederación de la Producción y el Comercio señalaron que este recargo representa un retroceso para la trayectoria económica nacional, la cual se ha sustentado históricamente en la apertura comercial. Por su parte, la Sociedad Nacional de Agricultura remarcó que las autoridades norteamericanas ignoraron los antecedentes entregados por Chile, insistiendo en que el país cumple a cabalidad con sus compromisos internacionales.
En tanto, el sector frutícola y la industria salmonera aclararon que la sanción no apunta a una falta laboral local, sino a exigencias normativas sobre terceros mercados. Los representantes de ambos rubros destacaron el enorme aporte económico que generan en Estados Unidos y comprometieron un trabajo conjunto con el gobierno para destrabar el conflicto mediante la vía diplomática.

