Los locatarios establecidos en la tradicional avenida Altamirano del puerto atraviesan un momento crítico luego de que las recientes precipitaciones dejaran graves daños en el pavimento. Con el tránsito vehicular totalmente interrumpido hacia Playa Ancha, los locales gastronómicos operan actualmente con una fracción mínima de su público habitual, lo que mantiene a los locatarios al borde de la quiebra.
Desde los restaurantes de la zona detallan que las cajas apenas alcanzan para cubrir una décima parte de lo normal, mientras los costos fijos como sueldos, arriendos y cuentas básicas siguen corriendo. Algunos dueños de locales aseguran que tras jornadas completas de apertura apenas atienden un par de mesas, por lo que urgen a las autoridades locales y de gobierno a agilizar soluciones concretas.
Como propuesta inmediata, los afectados han solicitado habilitar al menos una pista de circulación para reactivar parcialmente el flujo de visitantes. Por su parte, la delegación presidencial indicó que durante los últimos días se realizaron peritajes técnicos con equipos especializados para dimensionar la magnitud del daño subterráneo en la ruta.
Se espera que durante esta jornada se den a conocer los informes técnicos que aclararán si el colapso afecta a ambas pistas de la vía. Las estimaciones preliminares apuntan a que las faenas de reparación en el sector afectado podrían prolongarse por cerca de medio año, periodo que los comerciantes ven con profunda incertidumbre.

