Una tormenta política sacude el cono sur luego de que el gobernante argentino, Javier Milei, lanzara severas ofensas contra su símil brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y diversas autoridades del gigante sudamericano durante un evento político realizado en suelo paulista. Desde Brasilia tildaron la situación como un hecho insólito y sin parangón en la historia democrática reciente, recalcando que ningún líder extranjero había atacado de esa manera al Ejecutivo, al Poder Judicial y a la ciudadanía del país.
Como represalia a estos agravios, la cancillería brasileña determinó el regreso inmediato de su representante diplomático en territorio argentino para consultas, además de citar formalmente al embajador trasandino para manifestarle su tajante rechazo a los garabatos y descalificaciones emitidas. Desde el oficialismo brasileño enfatizaron que estas actitudes demuestran una falta de altura institucional impropia de un jefe de Estado.
Por su parte, el líder trasandino desestimó las críticas y dobló la apuesta al asegurar en medios radiales que la nación vecina habría financiado operaciones comunicacionales en su contra durante eventos deportivos internacionales y procesos electorales pasados. Este nuevo impasse internacional recuerda al vivido meses atrás con España, cuando el mismo gobernante provocó tensiones similares tras emitir comentarios lapidarios contra miembros del gobierno ibérico.

