El proyecto que pretende instalar una planta desaladora en el sector costero de Salinas de Pullally, con una inversión millonaria destinada a abastecer de recurso hídrico a cinco comunas de la región de Valparaíso, volvió a entramparse en su tramitación. Diferentes organismos públicos evaluaron el estudio presentado por la compañía y determinaron que los antecedentes entregados sobre el traslado de animales silvestres resultan escasos. Específicamente, se solicitó demostrar con datos científicos que las zonas de reubicación elegidas cuentan con condiciones similares a los hábitats originales de ejemplares como la llaca y el sapo de cuatro ojos.
Asimismo, el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas advirtió que la empresa no justificó técnicamente las medidas de resguardo propuestas para la vegetación nativa. Los perímetros de protección sugeridos alrededor de especies arbóreas endémicas, como el naranjillo, carecen de sustento empírico respecto al alcance real de sus raíces. Por su parte, la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena exigió detallar gráficamente los sitios de interés cultural y ceremonial pertenecientes a comunidades diaguitas del sector.
Finalmente, el Servicio Agrícola y Ganadero emplazó a los responsables del proyecto a mejorar sustancialmente las condiciones de recepción para la fauna rescatada. Según la entidad, la propuesta actual solo contempla construcciones menores y carece de un plan adecuado de alimentación, refugio y provisión de agua, elementos clave para evitar la mortalidad de los animales durante el proceso.

