Este viernes marcará el final de una época para los amantes de la lectura en la capital, ya que la sucursal de Contrapunto ubicada en calle Huérfanos cerrará sus puertas de manera definitiva. Durante sus últimas jornadas, el local ha registrado una alta afluencia de público que aprovecha descuentos del 50% en todo su catálogo, llevándose desde clásicos de la literatura hasta volúmenes fotográficos de gran formato. El recinto, que en el pasado perteneció al escritor Jorge Edwards, dice adiós en medio de un sector céntrico que ha visto disminuir su flujo peatonal y cambiar su comercio tradicional por ópticas y servicios.
A pesar del duro golpe que significa la partida de este punto de venta en el barrio Santa Lucía —espacio fundado originalmente por Ramón Álvarez tras negociar directamente con la prestigiosa editorial alemana Taschen a comienzos de los noventa—, la empresa descartó que se trate de una crisis generalizada. De hecho, los controladores de la cadena confirmaron que el negocio mantiene buena salud financiera con sus otras diez tiendas a lo largo del país y proyectan aperturas tanto en la Región Metropolitana como en regiones, específicamente en Temuco y Talcahuano.
La historia de esta marca es clave para entender cómo cambió el acceso a la cultura visual en Chile, transformando ejemplares que antes solo se conseguían viajando al extranjero en objetos de deseo accesibles para el público local. Aunque el centro santiaguino pierde un bastión cultural insustituible, el legado de democratizar los libros de arte y diseño sigue más vivo que nunca en la memoria de los lectores que hoy repletan los pasillos de Huérfanos para una última compra.

